BLAH!

I was choking on a Corn Flake...

Sunday, August 25, 2013

Cerezas

Hace mucho tiempo que no visitaba este lugar. Es como espiar en los recuerdos de alguien sin entender muy bien de qué se trata. No sé, quizá nunca fue muy importante sentarse a escribir en ese tono de confesión y secreto sobre cosas irrelavantes que nada tienen que decirme ahora.

Recuerdo la extraña necesidad de escribir con frecuencia, de transformar la ansiedad en ideas que tuvieran sentido, exorcisar, quitarles la urgencia corrosiva de significar cualquier cosa. Supongo que alguna función debió cumplir, quizá era parte del intento exteriorizador que tanto me ha costado atender. Tal vez nada es tan complicado y solo se trata, una vez más, de ese molesto estado de aislamiento que suele manifestarse en los momentos más inadecuados, como usar la cuchara equivocada o traer la etiqueta de la blusa de fuera.

No sé por qué me sigue sorprendiendo la novedad de todos los días, por qué no puedo acostumbrarme al hecho de que únicamente es esto y nada más, es esto y todo lo que no puedo predecir con certeza. A veces me gusta imaginar que el terror de lo incontrolable me emociona, que la posibilidad de algo mejor existe; pero la sombra, esa horrible masa de duda acaba con ella antes de que empiece. No sé si me engaño. No sé si no hacerlo es importante: la sinceridad, todo eso.

Hay días en que las cosas se ven muy reales. No hay cálculos ni expectativas, tampoco hay culpas o alegrías, solo situaciones concretas, detalles desarticulados que forman una radiografía de las cosas, de ese conjunto de experiencias, errores, casualidades, que vistas con la luz de la mañana, producen ese vacío, una especie de hambre inconsciente.

Compre cerezas. Fui comiéndome una por una, despacio, sin pensar. Hace mucho tiempo que no hablaba sola.






Tuesday, May 08, 2012

Where other broken people go

Holding on to a life no heavier than a paisa coin, wading thoughtlessly through floods, shuddering underneath the wright of black skies...


ZS, White Teeth.

Sunday, May 06, 2012

When to get off

Hay un momento. Siempre hay un momento para salir. Si se ignoran las alarmas lo suficiente, pasa sin consecuencias. Como si nada pasara, como si no ver la alerta arreglara todo lo que te empuja hacia afuera de la puerta. En ocasiones el momento llega demasiado rápido. Huir, por lo general, tiene una carga negativa. Escapar no resuelve nada, es una de las frases que más le gustan a las personas que nada saben de distancias. No sé qué pensar. Las opciones son engañosas, poco constantes y, en el fondo, irreales. Solía creer, cuando era chica, que en algún punto tendría sentido vivir en primera persona, pero mientras más pasa el tiempo me siento más cómoda desde la tercera. Tal vez sería mejor la quinta o la sexta, pero tampoco sé nada al respecto.

No sé dónde quedan. No sé a dónde van. Pero no están. Tal vez es prudencia, tal vez decisión, pero no es incertidumbre. Me gustaría que lo fuera, siempre es más emocionante. La verdad es que me he tardado mucho en salir, tanto que ya no sé si puedo. El problema es que, a veces, cuando te quedas adentro demasiado tiempo, no te das cuenta de que los demás se fueron antes, o están por irse.  ¿Regresar? Eso tampoco lo conozco.


Tuesday, April 03, 2012

Old fashioned

If religion is the opiate of the people, tradition is an even more sinister analgesic, simply because it rarely appears sinister. If religion is a tight band, a throbbing vein, and a needle, tradition is far homelier concoction: poppy seeds ground into tea; a sweet cocoa drink laced with cocaine; the kind of thing your grandmother might have made.

Zadie Smith, White Teeth

Wednesday, March 07, 2012

A past tense, future perfect kind of night.

Zadie Smith, White Teeth

Thursday, October 20, 2011

A sorrowful indifference to existance often pressed on me -a despairing resignation to reach betimes the end of all things earthly. Alas! When I had full leisure to look on life as life must be looked on by such as me, I found it but a hopeless desert: tawny sands, with no green fields, no palm tree, no well in view. The hopes wich are dear to youth, which bear it up and lead it on, I knew not and dared not know.

Villette, Charlotte Brönte


Tuesday, July 19, 2011

It always ends up drivel

"... for excesive sorrow prevents improvement or enjoyment, or even the discharge of daily usefulness, without which no man is fit for society."

Shelley, Frankenstein.

Monday, May 30, 2011

The build up

The build up lasted for days
lasted for weeks, lasted too long

Our hero withdrew, when there was two
He could not choose one, so there was none

Worn into the vaguely announced

The spinning top made a sound like a train across the valley
Fading, oh so quiet but constant 'til it passed
Over the bridge into the distances
Written on your ticket to remind you where to stop
and when to get off

Kings of Convenience

Sunday, May 22, 2011

I was required to exchange chimeras of boundless grandeur for realities of little worth.

Mary Shelley, Frankenstein.

Friday, May 06, 2011

Invention, it must be humbly admitted, does not consist in creating out of void, but out of chaos; the materials must, in the first place, be afforded: it can give form to dark, shapeless substances, but cannot bring into being the substance itself. In all matters of discovery and invention, even of those that appertain to the imagination, we are continually reminded of the story of Colombus and his egg. Invention consists in the capacity of seizing on the capabilities of a subject: and in the power of moulding and fashioning ideas suggested to it.

Mary Shelley, Introduction of Frankenstein

Monday, May 02, 2011

¡Pero así es como actúa un Joven que se mueve por el Capricho del momento o que disfruta haciendo cosas extravagantes! ¡Qué Seres tan inexplicables! ¡Y las Mujeres son igual de Absurdas! Pronto empezaré a pensar como mi Tía que todo va hacia el caos y que la raza Humana se está degenerando.

Jane Austen, Catharine, o el Cenador.

Tuesday, April 26, 2011

Sometimes your best way to deal with shit, she says, is not hold yourself as such a precious little prize.

C.P., Invisible Monsters.

Thursday, April 21, 2011

Panicking by yourself is the same as laughing alone in an empty room. You feel really silly.

Chuck Palahniuk, Invisible Monsters.

Tuesday, March 22, 2011

Pan blanco

Cuando empecé este blog tenía 21 años. El otro día veía una película donde los personajes principales tenían esa edad y me costó trabajo recordar qué se sentía ser una persona de 21 años. Creo que no se siente nada envejecer, pero siempre pesa un poco cada vez que recuerdas que el tiempo pasa cada vez más rápido. Creo que me he vuelto adicta al programa de los acumuladores compulsivos. Me causa algún tipo de placer extraño ver cómo se ve desde afuera un problema tan obviamente incapacitante. También sé cómo llegaron ahí, aunque en realidad no lo haga, sólo sé cómo las cosas perdieron toda la proporción y cómo cada día se los va comiendo poco a poco. Creo que yo acumulo momentos y los voy amontonando en mi cabeza, pero tengo una organizadora nazi que intenta etiquetarlos todos y clasificarlos por orden alfabético hasta que los anaqueles se abarrotan y empiezan a caerse por todos lados. Lo interesante de los anaqueles es que aunque están disponibles a la primera búsqueda en el sistema, nunca logran engañarme con la ilusión de continuidad. Siempre he estado consciente de que no hay regreso, a nada. Todo círculo se vuelve inercia y toda inercia avanza hacia lugares diferentes. Hace mucho tiempo alguien me dijo que tratara de vivir sin tener que arrepentirme de nada y creo que lo tomé en serio, pero sólo hasta cierto punto, porque es imposible arrepentirse de lo imposible, y cada decisión no tomada o cada negación se convierte en justo eso, en nada. Es imposible arrepentirse de lo que no sucedió. El otro día me di cuenta por fin de las implicaciones de muchas decisiones que no quise tomar, de muchas cosas que no pude decir y de otras que dije y no eran ciertas. Siempre creí que era normal que la gente terminara por hacerse a un lado, pero creo que en realidad siempre supe que el problema no estaba en los demás y que en realidad no podían hacer nada por mantenerse cerca. A pesar de eso, me alegra que las cosas hayan tomado la dirección que han tomado, porque no podían hacerlo de ningún otra forma. El otro día decidí hacer las cosas diferentes, pero creo que van siguiendo su propio curso. No espero otra cosa, aunque me gusta pensar que aún es posible sorprenderme. Ha pasado un par de veces. De repente dejo de saber qué está pasando y dejo que las cosas me sobrepasen, porque no hay nada que pueda hacer y todo tiende a reacomodarse, aunque no siempre sea rápido. También me he dado cuenta de que por muchos años estuve esperando que algo empezara, no estoy segura qué, pero en la espera sucedieron cosas que aunque disfruto ignorar sin darme cuenta, en retrospectiva separan la ingenuidad y el terror de sólo dejar que el mundo suceda allá afuera de la cabeza.

Friday, March 11, 2011

Un gato en un piso vacío

Morir, eso no se le hace a un gato.
Porque qué puede hacer un gato
en un piso vacío.
Trepar por las paredes.
Restregarse entre los muebles.
Parece que nada ha cambiado
y, sin embargo, ha cambiado.
Que nada se ha movido,
pero está descolocado.
Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,
pero no son ésos.
La mano que pone el pescado en el plato
tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza
a la hora de siempre.
Hay algo que no ocurre
como debería.
Aquí había alguien que estaba y estaba,
que de repente se fue
e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.
Se ha recorrido la estantería.
Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.
Incluso se ha roto la prohibición
y se han desparramado los papeles.
Qué más se puede hacer.
Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,
ya verá cuando aparezca.
Se va a enterar
de que eso no se le puede hacer a un gato.
Irá hacia él
como si no quisiera,
despacito,
con las patas muy ofendidas.
Y nada de saltos ni maullidos al principio.

Tuesday, March 08, 2011

Inmóvil

Cuando aprendes que la única forma de salir de la puerta es olvidar todo lo que sucede dentro y hacerle creer a cualquier persona que tu vida es tan normal y aburrida como las suyas, te das cuenta que la información tiene demasiado poder. Puedes determinar las reacciones con uno o dos detalles innecesarios, puedes anticipar consecuencias y asegurarte de salir bien librado. Las mentiras se vuelven parte de un repertorio de situaciones que las justifican, quizá demasiado, pero te convierten en una persona resbaladiza que no logra asentarse jamás en ningún lado o con ninguna persona. No está tan mal, supongo, en especial, porque todas las demás opciones son completamente desconocidas. No es tampoco un manual, eso ya lo aprendí... son pequeñas herramientas no solicitadas que no pueden aplicarse cuando los problemas nunca han llegado a tales disociaciones. Cuando no has tenido que separarte de todo lo que conoces, una y otra vez, para asegurar la continuidad. No sé, a veces pienso que la gente es más lista y saben que los engaños sutiles son claves para que entiendan tu posición, pero no es cierto. A veces me gustaría ser telépata o encontrar una forma en la que las palabras, que nunca significan lo que quieres que signifiquen, lleguen al otro lado con toda la confusión que llevan consigo. No sé, creo que después de tantas comprobaciones debería saber ya que las cosas no cambian, por más que lo intentes. Al final se impondrá todo lo que intentas diferir.

Sentada y sin poder moverme, me doy cuenta una vez más de la fragilidad de todo, de los planes, de las personas, y, sobre todo, de mis propios pies. Nunca he tenido la fuerza para enfrentar el mundo, por eso prefiero darle la vuelta, evitar la pérdida, pero adelantarla siempre es más fácil. Ahorrarse los momentos de drama. No sé... hay algo roto en algún lado y no logro repararlo, por más que lo intento. Hace poco creí que la sacudida había acomodado las piezas, pero me pregunto qué podría pegarlas o si eso es posible. La verdad es que mientras más pasa el tiempo, las cosas se sienten menos. Es más fácil ponerlas en el anaquel adecuado y dejarlas a un lado, por que si las dejas en el piso te harán tropezarte una y otra vez.

Tuesday, February 15, 2011

You say you want a revolution...

Café con leche adicionada con fibra para desayunar. Un poco de huevo con jitomate y galletas de avena se han convertido en parte de una rutina que no acaba de tomar forma. Cada día se acumulan los trastes sobre la cocina como epidemia y por más que se laven, no dejan de convertirse en un núcleo que absorbe el tiempo. Como terapia ocupacional, a veces tiene sus frutos, pero la mayoría, sólo se pierde el tiempo. Últimamente me da por pensar en esa serie de cosas que la gente dice sobre el futuro, la vida y hacer algo con ella. Es muy chistoso cómo, por lo general, sólo pueden ocuparse de sus cosas y no tienen que hacer nada más. Se quejan, opinan y se centran en cómo el universo se traga sus almas, pero no tienen que enfrentarse a platos sucios, bolas de tierra debajo de los muebles, lavar ropa o limpiar escusados. Es muy sencillo sentarse a comer cuando te sirven y levantarse a seguir con la desgracia propia, sin tener que pelearte con restos de comida y tenedores sucios. Enfrentarse a la inevitable acumulación de los días y sus consecuencias más pedestres no es necesariamente malo. Te hace reevaluar la importancia de cosas casi invisibles y de la desproporción de las prioridades.

He estado oyendo las noticias toda la mañana y lo único que puedo pensar es en lo estúpida que es la gente. No porque no piensen igual que yo, sino en lo limitado de sus opiniones. No pretendo encontrar otra cosa, pero me da risa escuchar cómo se desgarran las vestiduras por cosas que ni siquiera son lo que son, y, además, ganar dinero por eso. La verdad es que nada tiene sentido. ¿De que me sirve alegrarme por cosas que nada tienen que ver con lo que dicen? Creer que apoyo o repudio situaciones que sólo me aseguran que soy algo que no puedo ser. Invertir 5 o 50 minutos en establecer una postura ante los otros, como si deveras me importara lo que sucede más allá de mi propia nariz. Pffft...

Quizá es amargura, pero al menos es lo suficientemente útil como para hacerme ver que saber o no saber en nada determina el final. Creo que los detalles de todos los días son mucho más relevantes que omitir una opinión sobre el país o las tragedias del mundo. Ocuparse de uno mismo es mucho más relevante que llorar por los que sufren o (disfrutan del sufrimiento ajeno), y es una de esas cosas que hasta parecen grosería. Es más fácil, siempre será más fácil, perderse en las apariencias que enfrentarte a un espejo. Nadie tiene que hacer nada, pero igual y esta pérdida de tiempo sería mucho más vivible.

Tuesday, February 08, 2011

Ahora bien, la auto-afectación es una estructura universal de la experiencia. Todo viviente es capaz de auto-afectación. Y sólo un ser capaz de de simbolizar, es decir, de auto-afectarse, puede dejarse afectar por el otro en general. La auto-afectación es la condición de una experiencia en general. Esta posibilidad -otro nombre de la "vida"- es una estructura general articulada por la historia de la vida y que da lugar a operaciones complejas y jerarquizadas. La auto-afectación, el en-cuanto-a-sí o el para-sí, la subjetividad, gana en potencia y dominio del otro a medida que su poder de repetición se idealiza.

Derrida, De la Gramatología, p. 210-211.


Narcissistic Supply

Cuando pienso en la capacidad de los demás para asumir el mundo como una serie de infortunios dirigidos contra lo único que conocen, que, sin más miramientos, son sólo ellos mismos; me enoja, casi más que cualquier otra cosa, ver que no sólo lo viven con convicción, si no que las palabras se convierten en leña para una chimenea que los ahoga. Creo que parte de lo adictivo de las personas conflictivas es la inagotable fuente de compensación egocéntrica que generan. Hasta que deja de funcionar, lo importancia imaginaria de una persona tiene más fuerza que la gravedad. Entre el discurrir de ideas al aire, se me quedó grabada, y ha tenido una resonancia que no esperaba, la certeza de que lo necesario es siempre mucho más pequeño y sencillo que esta serie de complicaciones extra. Colgarse de los demás mientras te roban el oxígeno no es un buen trato para nadie. No espero que lo entiendan ni quiero convencer a nadie tampoco. Sé que no hay más que el tiempo que te pertenece, por quién sabe qué razón, y vivir bajo el auspicio de los caprichos, propios o ajenos, es una estupidez. Llevo una semana convencida de que más allá de tener la razón o estar completamente equivocada, el malestar consume demasiados recursos, es tirar a la basura horas y horas de esa reserva que se agota un poco todos los días. Lo peor es que ni siquiera es voluntario, es moverse con el aire en completa sujeción de la inercia, convencidos de que esto es lo que se quiere y aquello es lo que se aborrece. Afortunadamente, dejé de sentir los huecos como caminos familiares y están más secos que la fruta deshidratada. El último paso es esperar que la ausencia, física o espiritual, de pautas para apagar chimeneas descontroladas. Yo sólo quiero respirar, pero de repente me cuesta mucho trabajo.

Monday, January 31, 2011

Cosas nuevas

Creo que estoy destinada a ser pobre. No tengo ninguna facilidad para conseguir dinero, multiplicarlo o invertirlo en algo redituable. Es más, es tan seria mi falta de ambición que hoy se me olvidó ir a cobrar. Estoy mal. No es como si pudiera darme esos lujos. Pero bueno, sigamos justificando la torpeza con algún tipo de aspiración espiritual, moral o kármica (en el mismísimo sentido en que lo usa Niulka: "¡Pero hay un karma!").

De cualquier forma, siempre es más gratificante que las cosas aparezcan cuando menos las esperas, que vivir en la obsesión de lo siguiente. La verdad es que después de uno o dos días, las cosas pierden siempre el brillo, aunque siguen funcionando. Ayer tiré mis tenis negros. Creo que un par de días más y me dejaban descalza en la calle. Tuve que sustituirlos por unos tenis verdes. Estuve buscando tenis desde hace mucho, pero nada me convencía. Ya todo es muy moderno y juvenil para mis años. No comprendo a la juventud y sus gustos exóticos. Creo que cada día me vuelvo más y más sobria. Me gustan los colores y demás, pero creo que no está en mí. Es que... ¿qué sentido tiene la incomodidad o la extravagancia no gratuita? Ya ni sé... En la medida en que todos los demás se vuelven más raros y se convencen más de necesidades estúpidas, yo me vuelvo más una especie de viejito. No entiendo las prioridades de la gente.

Wednesday, January 26, 2011

Bittersweet

La confusión, definitivamente. Eso es lo que ha estado pasando en estos últimos días. Por lo general, predomina siempre uno de los lados, aunque sea por momentos. Ahora, sólo está todo mezclado. Tengo una de esas tristezas que te cierran la tráquea cuando quieres tomar aire, pero también una extraña alegría, que se esconden en la mandíbula y, a la primera provocación, sale en las situaciones menos esperadas. Creo que el fondo es de bienestar y la superficie una punzante señal que avecina épocas dolorosas.

Por otro lado, no sé tampoco qué pensar de esta cadena de eventos tan tajantes y tan reconfortantes. Nunca creí que la autonomía fuera así de placentera. Creí que siempre estaba atada a todo esa serie de posibilidades truncadas e inexistentes, a sufrir la responsabilidad y las consecuencias de las pequeñas decisiones de todos los días, como si el mundo se fuera ahí, completo, por escaleras que nunca acaban hasta la irremediable culpa de la desidia o el error.

No esperaba esta ligereza. No sé ya de qué depende o cómo fue abriéndose paso, pero un día, así, sin más, sólo estaba ahí; sin censuras ridículas ni ansiedad incapacitante. Quizá esa frase que me sigue dando la vuelta tenga razón: es más aterrador pensar que no habrá posibilidad que pensar en todo lo que puede salir mal. Y es que todo puede salir mal. Pero, ¿cuál es el límite de lo que puedes soportar? No lo sé... pero las cosas siempre terminan, se van, aunque siga anocheciendo todos los días.

En realidad no tengo la menor idea de por qué o cómo, y aún sigo sin saber qué, pero, estoy convencida de que no importa mucho si todo se va al diablo, siempre se puede recomenzar.

Saturday, January 15, 2011

Jesus, Etc.

Jesus, don't cry
You can rely on me, honey
You can combine anything you want
I'll be around
You were right about the stars
Each one is a setting sun

Tall buildings shake
Voices escape singing sad sad songs
tuned to chords
Strung down your cheeks
Bitter melodies turning your orbit around

Don't cry
You can rely on me honey
You can come by any time you want
I'll be around
You were right about the stars
Each one is a setting sun

Tall buildings shake
Voices escape singing sad sad songs
tuned to chords
Strung down your cheeks
Bitter melodies turning your orbit around

Voices whine
Skyscrapers are scraping together
Your voice is smoking
Last cigarettes are all you can get
Turning your orbit around

Friday, January 14, 2011

Like a hook into an eye

Hace mucho frío. Nunca había odiado el invierno como ahora. A veces se me entumen tanto las manos que no puedo doblar bien los dedos. Es raro respirar y sentir el aire en la nariz, adentro, helado y áspero.

Aún no entiendo la diferencia. Tengo miedo de estar atorada en algo que no funciona. Finalmente salieron todas esas cosas que tenían más sentido desde el otro lado de la calle. No sé, pensé que era importante, y lo es, pero siempre es más grande en la cabeza. Por un momento creí que así tenía que ser, y estaba muy tranquila, hasta que me di cuenta de que no es verdad. Que en el fondo yo no quiero estar ahí. El problema es que es más emocionante la incertidumbre. No esperaba escuchar todo eso ni decir otro tanto. Estoy sorprendida con mi indiferencia. Siempre pensé que sería más complicado, más lleno. Pero, al final, cuando regresas sólo te encuentras con el hecho de que no significa nada. Quiero sentir esa rara emoción de no saber, pero no hay regresos. Sé demasiado bien ahora que por más simbolitos que le cuelgue a las cosas no son nada más que lo que son.

Thursday, December 23, 2010

There's something beautiful about cold mornings

Salí antes de las 10. No pude ver el reloj, porque siempre me espanta el ruido del sello golpeando la tarjeta, que no sé usar bien. Del otro lado de la puerta, el aire me recordó que, a pesar de mis cuatrocientascuerentaysiete chamarras, sigue haciendo mucho frío. Crucé la calle y sentí de nuevo esa sensación pastosa en la lengua que causa el exceso de antigripales y estómagos vacíos. Me detuve en el Seven y compré barritas integrales rellenas de fresa. No me acabé el primer bocado cuando me atacó un arranque de tos que no le pide nada al de un tuberculoso más profesional. Escupí la mitad, y me reí al verme en otra situación llena de elegancia. A la mitad del camino, una voz mandona insistía en que no gastara dinero, pero alguna especie de situación de recompensa me obligó a comprarme un capuchino. Todas la tiendas estaban cerradas y, aunque el vasito me quemaba la mano, caminé despacio sintiéndome intrusa sobre las escaleras eléctricas. A unos pasos de mi casa, sentí el sol sobre la cara y decidí desviarme hacia una banquita. Estuve ahí hasta que me acabé el café y por primera vez en años, realmente disfruté sentir cómo se me descongelaban los dedos de los pies. No dormí mucho anoche, quizá tampoco de forma muy profunda, pero estoy disfrutando dormir con cansancio y despertar. Las cosas se veían tan lejanas y poco ciertas hace unos meses, que no puedo creer qué sencillo resultan ahora. Pero también sé que nada es fácil, y que todo sigue obedeciendo a designios ajenos. Perdí dos días enteros y tengo recuerdos muy confusos que no sé si sucedieron o los soñé. Lo único claro es la horrible sensación de sed que me despertaba entre episodios de fiebre. Creo que nunca me había sentido tan abandonada, ni tan mal. Creo que no había tenido fiebres tan altas desde que tenía 9 años. No sé qué pensar, la gripa me atacó de la nada, y de repente no podía sacarme el frío de los huesos, porque ahí estaba, adentro de los huesos, yo lo sé. Por primera vez me sentí descobijada, sola. Después de dos días perdida, sé que finalmente mi hermana me obligó a comer un poco y tomar medicina. También recuerdo que en algún punto avisé que no iría a trabajar y me levanté por algo. Es muy raro, a partir de ahí no ha vuelto el estupor, pero se ha asentado una tos molesta que me lastima los pulmones. Tenía miedo de que la fiebre regresara, esa que te ataca cuando eres pequeño y no puedes soportar y te queman tus propias lágrimas, y tomé muchos antigripales. Lo malo es que aún siento el gusto asqueroso a medicinas en la lengua, y la comida me da nauseas. En fin... ayer llegué a una conclusión. Algo se rompió en mi cabeza. No encuentro el puente entre donde estoy y todas esas cosas que llenaban los días. Estaba ahí, como muchas otras veces, pero sin el listón que le daba sentido. Estando sentada en la banquita, tomando el sol y un grandioso café, voltee a ver la banqueta y me sentí sinceramente feliz (seguro es la falta de sueño). La alegría se convirtió en motivación y me puse a darle un poco de orden a esta maraña de cosas en la que vivo. Ya casi parece casa, pero sigue todo por si ningún lado. Lavé el patio, acomodé plantas, me peleé con la ventana y lavé toda la ropa que pude. Creí que podría avanzar más, pero de repente me cansé. Mucho.

Wednesday, December 08, 2010